sábado 8 de noviembre de 2008

Mención Especial

A quienes no me conocen lo suficiente o llegan por primera vez a este blog, me complace y enorgullece contarles que tanto este garabato como los demás, se han ido construyendo de manera casi inexplicable, pues he estado prácticamente ciega todo el tiempo transcurrido...(2 años)

Hecha la aclaración, paso a detallar el móvil de la entrada que publico hoy:

Victoria Malvar Ferreras (España) es mi maestra, terapeuta y amiga virtual desde comienzos de 2007 y es a ella, por su generosidad y enseñanzas, a quien le entrego mi garabato de oro 2008.

A ella, terapeuta y amiga, le digo:

Yo, Analía Alvado, ME PERDONO el haber sentido lástima por mis limitaciones físicas y por pretender que hagas el trabajo que me correspondía únicamente a mi...
Y ME PERDONO la arrogancia y egoísmo que tan tontamente he soportado...

A ella, a mi Maestra, le agradezco que haya renunciado y rechazado la cobardía de mi intolerancia, por ello ME PERDONO el sufrimiento inútil que me he causado...

Y para finalizar, agrego:

Sólo he podido comprenderlo cuando la vida, con su natural sabiduría, puso en mi camino un alma tan igual de atormentada y confundida, para que mire en "el espejo de sus actos" los mismos errores que he cometido conmigo...

A esa otra alma le digo GRACIAS y me alejo... y a ti, querida Victoria, también te digo GRACIAS y me entrego...
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A.A.
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LAS PERSONAS SON REGALOS (Autor desconocido)


Las personas son regalos que la vida me ha dado. Y como todos los regalos, llegan envueltas. Algunas vienen envueltas en forma muy bella, otras de una manera menos atractiva, y otras cerradas con gran rigidez.

Algunas llegan maltratadas, pero otras llegan como "Entrega Especial". Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de esto, ya que es muy fácil equivocarse y juzgar el contenido por el estuche.

A veces el regalo se abre con facilidad; otras veces se necesita la ayuda de otras personas. Tal vez porque tienen miedo, quizá antes fueron heridas y no quieren ser lastimadas de nuevo. Pudo ser que alguna vez se abrieron y fueron desechadas. Quizá ahora se sienten más bien como "cosas", que como seres humanos.

Yo soy una persona. Como todas las demás personas, también soy un regalo. Poseo una bondad que es sólo mía, y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme, quizá no confío en lo que llevo dentro, o puede ser que en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.

Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo. Somos obsequios de Dios, unos para otros.

Es difícil pensar que aquel que me ha lastimado, es también un regalo de Dios. Pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada y no nos quedamos con ella, seguramente encontraremos un hermoso regalo, pues de cada suceso Dios nos tiene una enseñanza para crecer en su amor y en nuestra fe.

Nosotros mismos podemos tener una envoltura maltratada por el tiempo o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso, pues quien lo puso ahí es nuestro Creador. Sólo tenemos que ver hacia adentro y estar listos para darnos.

Descubre en tu interior todos los dones con los que El Señor te conformó y sé el digno regalo para los que te necesitamos.

Autor Desconocido


Gracias Victoria
Blog: Palabras para el silencio
 
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